Una transición sin precedentes

En 1950, las personas de 60 años o más eran el 5,2% de la población latinoamericana. En 2022, el 13,4%: 88,6 millones de personas. En 2050 serán una de cada cuatro. En 2060, casi el 30% (CEPAL, 2023).

Lo que define a la región no es la cifra. Es la velocidad. Según CEPAL, América Latina está viviendo en unos cincuenta años un cambio demográfico comparable al que Europa vivió en doscientos. Europa tuvo tiempo de construir pensiones, residencias y una especialidad médica. Aquí no lo hay.

Algunos países ya han cruzado la línea. Cuba fue el primero de la región con más personas mayores que niños, en 2011. Chile y Uruguay lo hicieron después. Brasil y Costa Rica lo harán hacia 2030. Argentina, Colombia y México, entre 2030 y 2035. Hacia 2080 ocurrirá en todos los países de la región (CEPAL, 2023).

Y el grupo que más crece es el que más cuidados necesita: las personas de 80 años o más pasarán del 2% al 5% de la población total entre 2024 y 2050 (CEPAL).

Algunos países, de cerca:

  • Cuba. El 24,4% de su población tenía 60 años o más en 2023. En 2050, el 35,9%.
  • Uruguay. Alrededor del 21% en 2025. Tiene más mayores que niños desde la década pasada.
  • Colombia. El 15,1% en 2024. En 2050, el 27,2%.
  • México. 15,1 millones de personas de 60 o más en 2020, el 12% de la población. En 2050, el 24,1%.
  • Costa Rica. Las personas de 65 o más eran el 11,2% en 2024. En 2034 serán el 16,5%.

Fuentes: ONEI Cuba, BPS Uruguay, CEPAL, INEGI/CONAPO/INAPAM, INEC Costa Rica.

Vivir más no es vivir mejor

La esperanza de vida en América Latina pasó de 48,6 años en 1950 a 75,1 en 2019 (CEPAL, 2022). Un logro enorme. Pero incompleto.

En el conjunto de las Américas, de esos años de vida, unos 11 se viven con mala salud. En las mujeres, más de 12 (OPS, 2021). A escala global, la distancia entre años vividos y años vividos con salud no se está cerrando: crece. Pasó de 8,5 años en 2000 a 9,6 en 2019 en 183 países (Garmany y Terzic, JAMA Network Open, 2024).

Esta es la idea que ordena todo lo demás. La meta no es añadir años. Es que los años que vengan se vivan con fuerza, con cabeza y con autonomía. Lo que la ciencia llama healthspan.

Ya en 1980, James Fries planteó que la prevención podía retrasar la enfermedad y la discapacidad y concentrarlas en un periodo corto al final de la vida: la compresión de la morbilidad (Fries, NEJM, 1980). Cuarenta y seis años después, sigue siendo el objetivo.

Un sistema que no llega

La región envejece más rápido de lo que forma a quien debe cuidarla.

Con datos de 2018, Chile tenía un geriatra por cada 48.000 personas mayores. México, uno por cada 25.000. Brasil, uno por cada 15.400. En Chile, un tercio de las personas frágiles de más de 80 años nunca había pasado por una consulta geriátrica. En Brasil, solo el 41% de las facultades de medicina enseñaba geriatría (OPS / Revista Panamericana de Salud Pública, 2021).

Colombia es el caso más extremo: 116 geriatras frente a un mínimo estimado de 1.400. Menos del 10% de lo necesario (Gutiérrez-Cortés et al., 2021).

Y donde no llega el sistema, llega la familia. En Brasil, el 81,8% de las personas mayores con limitaciones funcionales recibe exclusivamente cuidados informales (Revista de Saúde Pública, 2017). Casi siempre, mujeres. La OCDE y el BID estiman que las personas mayores con necesidad de cuidados pasarán de unos 8 millones a casi 23 millones en 2050 (OCDE/BID, 2025). Las familias más pequeñas, más dispersas y con más mujeres trabajando fuera de casa no van a poder absorberlo.

A eso se suma la economía. En 2023, el 43,4% de las personas de 65 o más en la región no recibía pensión o recibía una por debajo de la línea de pobreza (CEPAL, 2025).

Lo que se acumula en silencio

El envejecimiento no llega de golpe. Se acumula.

En ELSI-Brasil, el gran estudio nacional de envejecimiento, el 67,8% de las personas de 50 años o más tenía al menos dos enfermedades crónicas. El 47,1%, tres o más (ELSI-Brasil, 2019). La fragilidad afecta a casi una de cada cinco personas mayores que viven en comunidad en América Latina (PLOS One, 2016). La sarcopenia, la pérdida de músculo y fuerza, a un 17% de los mayores brasileños (Geriatrics & Gerontology International, 2017).

La demencia es la curva que más asusta. En 2020 había 6,9 millones de personas con demencia en América Latina y el Caribe. En 2050 serán más de 19 millones (Frontiers in Neurology, 2021). En la América Latina andina y central, los casos se multiplicarán por más de tres entre 2019 y 2050 (Nichols et al., The Lancet Public Health, 2022).

Pero hay otra cifra que cambia la lectura. En siete países de América Latina, el 54% de los casos de demencia se atribuye a 12 factores modificables (61,8% en Chile, 59,6% en Argentina), frente al ~40% estimado a nivel mundial con esos mismos factores (Suemoto et al., The Lancet Global Health, 2024). Los que más pesan: obesidad, inactividad física y depresión. La Comisión Lancet de 2024, con 14 factores, sitúa la cifra global en torno al 45% (Livingston et al., The Lancet, 2024).

En LATAM hay más margen de prevención que en la media mundial.

Una fracción atribuible poblacional no es una promesa individual. Significa que, si esos factores desaparecieran del todo, el modelo estima que esos casos no ocurrirían. Es una brújula para la salud pública, no una garantía.

La edad que importa se puede medir

Llamamos «mayor» a alguien por los años que tiene. Pero dos personas de 70 pueden tener biologías muy distintas. La edad cronológica es un dato administrativo. La edad biológica es la que decide.

La gerociencia ha ordenado los mecanismos del envejecimiento en doce procesos: inestabilidad genómica, acortamiento de telómeros, alteraciones epigenéticas, pérdida de proteostasis, autofagia defectuosa, desregulación de los sensores de nutrientes, disfunción mitocondrial, senescencia celular, agotamiento de células madre, comunicación intercelular alterada, inflamación crónica y disbiosis (López-Otín et al., Cell, 2023). Son el mapa. La pregunta práctica es cómo leerlo en una persona concreta.

Lo más sólido: medir la función

Las medidas más baratas son, hoy, las más fiables.

  • Fuerza de agarre. En el estudio PURE, con casi 140.000 personas de 17 países (incluidos Argentina, Brasil, Chile y Colombia), cada 5 kg menos de fuerza de prensión se asoció con un 16% más de riesgo de muerte. Predijo mejor la mortalidad que la presión arterial sistólica (Leong et al., The Lancet, 2015).
  • Capacidad cardiorrespiratoria. En 122.007 pacientes sometidos a prueba de esfuerzo, quienes tenían la peor forma física presentaban cinco veces más riesgo de muerte que los de forma «élite» (Mandsager et al., JAMA Network Open, 2018).
  • Velocidad de la marcha. En 34.485 personas de 65 años o más, cada 0,1 m/s adicional se asoció con un 12% menos de riesgo de muerte (Studenski et al., JAMA, 2011).
  • Músculo. El consenso europeo de sarcopenia sitúa la fuerza, no la masa, como el criterio principal (Cruz-Jentoft et al., Age and Ageing, 2019).
  • Sueño. Dormir poco y dormir mucho se asocian a mayor mortalidad; el menor riesgo corresponde a dormir entre siete y ocho horas (Cappuccio et al., Sleep, 2010).

Un dinamómetro, un cronómetro y un pasillo de cuatro metros. Eso ya es medicina de la longevidad.

Lo prometedor: los relojes biológicos

Los relojes epigenéticos leen la metilación del ADN para estimar la edad biológica. El de Horvath fue el primero en funcionar en casi cualquier tejido (Horvath, Genome Biology, 2013). GrimAge se entrenó para predecir mortalidad (Lu et al., Aging, 2019). DunedinPACE va un paso más allá: no mide cuánto has envejecido, sino a qué velocidad lo estás haciendo (Belsky et al., eLife, 2022).

La proteómica ha abierto otra puerta. Un estudio en Nature estimó la edad de 11 órganos a partir de una muestra de sangre: casi el 20% de los adultos tenía al menos un órgano envejeciendo más rápido de lo esperado, con un 20 a 50% más de riesgo de muerte. Un corazón «viejo» se asociaba a un riesgo de insuficiencia cardíaca un 250% mayor (Oh et al., Nature, 2023).

Y los relojes ya responden a intervenciones. En el ensayo CALERIE, dos años de restricción calórica moderada ralentizaron DunedinPACE (Waziry et al., Nature Aging, 2023). En DO-HEALTH, un gramo diario de omega-3 frenó ligeramente tres de cuatro relojes en tres años; combinado con vitamina D y ejercicio, en uno de los relojes (PhenoAge) el efecto se sumaba (Bischoff-Ferrari et al., Nature Aging, 2025).

Los relojes no son intercambiables y no son todavía un desenlace clínico.

En CALERIE, la restricción calórica movió DunedinPACE, pero no GrimAge ni PhenoAge. En DO-HEALTH, el efecto equivale a unos tres o cuatro meses en tres años. «Rejuvenecer X años» en un test no equivale a ganar X años de vida. Quien venda lo contrario está vendiendo.

Lo que funciona

Si algo ha demostrado la evidencia de la última década es que la prevención funciona cuando es estructurada, sostenida y adaptada a quien la recibe.

FINGER (Finlandia) fue el primer ensayo grande en demostrarlo: dos años de dieta, ejercicio, entrenamiento cognitivo y control vascular mejoraron la cognición de personas de 60 a 77 años en riesgo (Ngandu et al., The Lancet, 2015). En 2025, U.S. POINTER, con 2.111 personas, confirmó que el programa estructurado supera al autoguiado (Baker et al., JAMA, 2025).

Y este año llegó la confirmación latinoamericana. LatAm-FINGERS, el primer ensayo aleatorizado multidominio de prevención del deterioro cognitivo en la región, con 1.065 personas de 60 a 77 años en 11 países, mostró que la intervención multidominio estructurada y adaptada culturalmente mejora la cognición global un 55% más que un programa flexible de consejos de salud (Crivelli et al., The Lancet, 2026). Funciona aquí. Con nuestra comida, nuestros barrios y nuestros sistemas de salud.

Hay más ejemplos que miran al territorio:

  • Diabfrail-LatAm en Cauquenes, Chile. Ejercicio Vivifrail y educación para mayores con diabetes. En la evaluación preliminar, el 75% de los 142 participantes mejoró su capacidad funcional (OPS, 2024).
  • Sistema Nacional Integrado de Cuidados, Uruguay. Desde 2015: asistentes personales para mayores de 80 con dependencia severa, teleasistencia y centros de día. El modelo de política pública más completo de la región (ONU Mujeres, 2019).
  • ICOPE en la atención primaria de Chile. La OMS propone dejar de contar enfermedades y empezar a medir capacidad: movilidad, nutrición, cognición, visión, audición y bienestar psicológico. Chile la está adaptando a sus centros de salud con apoyo de la OPS (OPS, 2024-2025).
  • Costa Rica. Una Red de Cuido para personas mayores declarada de interés público en 2011 y una Política Nacional de Cuidados 2021-2031 (IMAS).

El marco existe. La ONU declaró 2021-2030 la Década del Envejecimiento Saludable (OPS). La OEA aprobó en 2015 la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, ya ratificada por Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú, Uruguay y otros (OEA). Falta que el marco baje a la consulta.

La tecnología: promesa y ruido

La tecnología está acercando la medición a la vida diaria. También está llenando el mercado de promesas.

Lo que avanza. Una foto del fondo de ojo analizada con inteligencia artificial estima la edad retiniana con un error de menos de tres años, y la diferencia con la edad real se asocia a mortalidad (npj Digital Medicine, 2025). Un electrocardiograma leído por IA estima una «edad cardíaca» (Barthels et al., European Heart Journal – Digital Health, 2025). Y un reloj de muñeca ya genera un reloj biológico: con datos de más de 213.000 usuarios, la brecha de edad estimada se asoció con enfermedad cardiovascular futura (Nature Communications, 2025). XPRIZE Healthspan, un premio de 101 millones de dólares, busca terapias que devuelvan al menos 10 años de función muscular, cognitiva e inmunitaria a personas de 50 a 80 años (XPRIZE).

Lo que aún no está. Los fármacos «de longevidad» siguen siendo hipótesis:

  • Ejercicio, fuerza y prevención multidominio. Sólido. Mejoran la función, la cognición y el riesgo cardiovascular.
  • GLP-1 (semaglutida). Prometedor. Reduce eventos cardiovasculares en personas con obesidad (SELECT, NEJM, 2023). No está probado contra el envejecimiento.
  • Rapamicina. Experimental. En el ensayo PEARL (48 semanas) fue segura a dosis bajas intermitentes. No movió el objetivo principal, la grasa visceral. Hubo mejoras secundarias en masa magra y dolor en mujeres (Moel et al., Aging, 2025).
  • Senolíticos. Experimental. Un ensayo fase 2 en hueso no alcanzó su objetivo principal (Farr et al., Nature Medicine, 2024).
  • Metformina (ensayo TAME). Sin resultados. Está diseñado y pendiente de financiación (AFAR).
  • Monitores de glucosa en personas sanas. Sin evidencia. No hay ensayos que demuestren mejora de desenlaces clínicos en personas sin diabetes.

La regla es sencilla. Que un biomarcador se asocie a algo no significa que lo cause, ni que moverlo cambie el resultado.

El mito que hay que revisar: Nicoya

La península de Nicoya, en Costa Rica, es una de las «zonas azules» más citadas del mundo. Y tuvo una ventaja real: los hombres de la zona nacidos en las primeras décadas del siglo XX murieron menos que el resto de costarricenses (Rosero-Bixby et al., 2014).

Pero un análisis de 2023, con 550.000 adultos seguidos entre 1990 y 2020, muestra que la ventaja se está perdiendo. Los hombres nacidos en 1905 tenían un 33% menos de mortalidad adulta que el resto de costarricenses. Los nacidos en 1945, un 10% más (Rosero-Bixby, Demographic Research, 2023). Los nicoyanos nacidos antes de 1930 que siguen vivos mantienen una longevidad excepcional. Las generaciones siguientes, no. La zona azul se ha reducido a un rincón del sur de la península.

La lección no es que la longevidad sea un mito. Es que no se hereda por código postal. Así como se construye, también se puede perder.

Mi propuesta

La respuesta a un envejecimiento tan rápido no puede ser solo más geriatría. Hace falta, pero llega tarde. La respuesta es empezar antes.

  1. Medir antes de los 65. La pérdida de músculo, la resistencia a la insulina o el deterioro del sueño empiezan décadas antes de notarse. Fuerza, marcha, capacidad aeróbica, sueño y factores vasculares deberían ser tan habituales como el colesterol.
  2. Priorizar lo que la evidencia sostiene. Ejercicio de fuerza, actividad aeróbica, control vascular, audición, visión, vínculos sociales. Es menos atractivo que una pastilla. Funciona mejor.
  3. Usar los relojes biológicos con honestidad. Como herramienta de seguimiento e investigación. No como promesa.
  4. Diseñar para la región. LatAm-FINGERS demuestra que la prevención adaptada funciona aquí. Hace falta escalarla.
  5. Cuidar a quien cuida. Sin un sistema de cuidados, cualquier programa de longevidad se apoya en el trabajo invisible de las mujeres de la familia.

El Día de las Personas Mayores suele mirar a quienes ya lo son. Quiero mirar también a quienes lo serán. Es decir, a todos.


CEPAL (2023). Panorama del envejecimiento y tendencias demográficas en América Latina y el Caribe. https://www.cepal.org/es/enfoques/panorama-envejecimiento-tendencias-demograficas-america-latina-caribe

OPS (2021). Mortality and life expectancy in the Americas. https://www.paho.org/pub/en/leading-causes-death-disease-burden-americas/mortality-and-life-expectancy-in-the-americas.html

Garmany A, Terzic A (2024). Global healthspan-lifespan gaps. JAMA Netw Open. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2024.50241

OPS (2021). Assessing health system responsiveness to the needs of older people. Rev Panam Salud Publica. https://www.paho.org/journal/en/articles/assessing-health-system-responsiveness-needs-older-people

Gutiérrez-Cortés et al. (2021). Geriatras en Colombia. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8009756/

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CEPAL (2025). Pensiones insuficientes, 2023. https://www.cepal.org/sites/default/files/infographic/files/2025-cepal-cartilla-informacion-03.pdf

Morbilidad y demencia

Lima-Costa et al. (2019). ELSI-Brasil. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6254906/

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Gerociencia y biomarcadores

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Leong DP et al. (2015). PURE, fuerza de agarre. Lancet. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(14)62000-6

Mandsager K et al. (2018). Fitness cardiorrespiratorio. JAMA Netw Open. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2018.3605

Studenski S et al. (2011). Velocidad de marcha. JAMA. https://doi.org/10.1001/jama.2010.1923

Cruz-Jentoft AJ et al. (2019). EWGSOP2. Age Ageing. https://doi.org/10.1093/ageing/afy169

Intervenciones y tecnología

Ngandu T et al. (2015). FINGER. Lancet. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(15)60461-5

Baker LD et al. (2025). U.S. POINTER. JAMA. https://doi.org/10.1001/jama.2025.12923

Crivelli L et al. (2026). LatAm-FINGERS. Lancet. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(26)01278-X/fulltext

Lincoff AM et al. (2023). SELECT. NEJM. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2307563

Moel M et al. (2025). PEARL, rapamicina. Aging. https://doi.org/10.18632/aging.206235

Farr JN et al. (2024). Senolíticos y hueso. Nat Med. https://doi.org/10.1038/s41591-024-03096-2

Edad retiniana (2025). npj Digit Med. https://doi.org/10.1038/s41746-025-01751-7

Reloj PPG en wearables (2025). Nat Commun. https://doi.org/10.1038/s41467-025-64275-4

Rosero-Bixby L (2023). Nicoya. Demographic Research. https://www.demographic-research.org/articles/volume/49/27

OMS. ICOPE. https://www.who.int/teams/maternal-newborn-child-adolescent-health-and-ageing/ageing-and-health/integrated-care-for-older-people-icope

Carolina Hernández

Bioquímica Clínica especializada en Medicina de la Longevidad. Con más de 15 años de trayectoria, traslada la evidencia científica y la gerociencia a la práctica real, alejándose de modas comerciales y mitos sobre la salud. Ha formado a más de 800 médicos y 2.000 profesionales del sector, combinando la docencia técnica con la consultoría estratégica para empresas, clínicas y líderes que buscan rigor biológico.

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