The 9 Foundations of a Healthy Building
El envejecimiento biológico no depende solo de procesos internos. Los hallmarks del envejecimiento describen los mecanismos moleculares y celulares que deterioran el organismo con la edad, pero su velocidad está modulada por el conjunto de exposiciones ambientales que una persona acumula a lo largo de la vida. Ese conjunto se denomina exposoma.

La mayor parte de esas exposiciones ocurre en espacios cerrados. Los estudios de patrones de actividad muestran que la población de los países industrializados pasa alrededor del 90% de su tiempo en interiores. El edificio es, por tanto, el principal determinante modificable del exposoma. Esta página describe el concepto de exposoma, su relación con los hallmarks del envejecimiento y los nueve fundamentos de un edificio saludable propuestos por el programa Healthy Buildings de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, con su base científica y su adaptación al marco normativo español.
1. El exposoma
El término fue propuesto en 2005 por el epidemiólogo Christopher Wild, entonces director de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, como complemento al genoma: la totalidad de las exposiciones ambientales de un individuo desde la concepción hasta la muerte. Su motivación era que, mientras la caracterización del genoma avanzaba con rapidez, la medición de las exposiciones seguía siendo imprecisa, y la mayor parte del riesgo de enfermedad crónica no se explica por la genética.
El exposoma se organiza en tres dominios:
- Externo general: contexto socioeconómico, entorno urbano, clima y contaminación atmosférica regional.
- Externo específico: exposiciones concretas como la dieta, la actividad física, el tabaco, la ocupación y, de forma destacada, el ambiente interior de la vivienda y el lugar de trabajo.
- Interno: la respuesta biológica a esas exposiciones, como el estrés oxidativo, la inflamación, el metabolismo o la microbiota.
2. Exposoma y hallmarks del envejecimiento
En el marco vigente de la gerociência, el exposoma no es un hallmark del envejecimiento, sino un modulador externo de varios de ellos. Kroemer, López-Otín y colaboradores (2025) lo sitúan junto a los factores conductuales y psicosociales como determinante de la heterogeneidad de las trayectorias de envejecimiento entre personas, y lo incorporan al concepto de geromedicina de precisión: las intervenciones deberán adaptarse no solo al perfil genético y a los biomarcadores de cada persona, sino también a sus exposiciones pasadas y presentes.
Los mecanismos por los que el ambiente interior actúa sobre los hallmarks están bien descritos para varios agentes:
- Partículas finas y compuestos orgánicos volátiles: generan especies reactivas de oxígeno, que dañan el ADN y las mitocondrias, activan la inflamación, aceleran el desgaste telomérico y alteran la autofagia y la proteostasis. La exposición a PM2.5 acelera de forma medible los relojes epigenéticos.
- Luz: la exposición insuficiente a luz diurna y el exceso de luz artificial nocturna desplazan los ritmos circadianos, que regulan la detección de nutrientes, la reparación del ADN y la proteostasis.
- Ruido: activa de forma crónica el eje del estrés y el sistema nervioso simpático, fragmenta el sueño y se asocia con mayor riesgo cardiovascular.
- Humedad y moho: favorecen la exposición a alergenos y micotoxinas, con efectos inflamatorios respiratorios y sistémicos.
3. Los nueve fundamentos de un edificio saludable
El programa Healthy Buildings de Harvard, dirigido por Joseph G. Allen, sintetizó la evidencia de salud pública en nueve fundamentos, con el objetivo explícito de traducir la investigación en criterios aplicables por propietarios, gestores y usuarios de edificios. Se desarrollan en el libro Healthy Buildings, de Allen y John D. Macomber (Harvard University Press, 2020; edición revisada en 2022).
A continuación se describe cada fundamento, su relación con los hallmarks y la normativa española de referencia.
3.1. Ventilación
La renovación del aire interior con aire exterior diluye los contaminantes generados dentro del edificio: olores, compuestos químicos, bioefluentes y dióxido de carbono. El marco recomienda igualar o superar los caudales de ventilación de referencia, filtrar el aire exterior y recirculado con una eficiencia mínima del 75% para todas las fracciones de partículas, situar las tomas de aire lejos de fuentes exteriores de contaminación y monitorizar la ventilación en tiempo real.
El estudio COGfx, dirigido por Allen en 2016, mostró que en condiciones de ventilación mejorada y baja concentración de compuestos orgánicos volátiles las puntuaciones de función cognitiva de trabajadores de oficina se duplicaban respecto a las de un edificio convencional. La ventilación es también la principal medida frente a la transmisión de patógenos por vía aérea.
Hallmarks relacionados: inflamación crónica, disfunción mitocondrial, alteraciones epigenéticas.
Normativa española: en edificios no residenciales, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE, IT 1.1.4.2) fija cuatro categorías de calidad del aire interior según el uso: IDA 1 (hospitales, clínicas, laboratorios y guarderías), IDA 2 (oficinas, residencias de mayores y de estudiantes, aulas, museos y piscinas), IDA 3 (comercios, cines, restaurantes, habitaciones de hotel y gimnasios) e IDA 4 (aire de calidad baja, que no se admite en ninguna aplicación). Los caudales mínimos de aire exterior son 20, 12,5, 8 y 5 litros por segundo y persona, respectivamente. Por el método de CO2, la concentración máxima por encima del aire exterior es de 350, 500, 800 y 1.200 ppm. El RITE exige además filtrar el aire exterior con una clase de filtro que depende de la calidad del aire exterior (ODA 1 a 3) y de la categoría IDA; para IDA 1 con aire exterior limpio, filtro F9. En viviendas se aplica el Documento Básico HS 3 del Código Técnico de la Edificación (modificado por la Orden FOM/588/2017): la concentración media anual de CO2 en cada local habitable debe ser inferior a 900 ppm, y el acumulado anual por encima de 1.600 ppm, inferior a 500.000 ppm·h. Como referencia, el aire exterior ronda las 420 ppm.
3.2. Calidad del aire
Además de ventilar, es necesario reducir las fuentes de contaminación interior. El marco recomienda elegir materiales de construcción, mobiliario y productos de baja emisión de compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles; comprobar la presencia de contaminantes heredados como plomo, PCB y amianto; limitar la intrusión de vapores del subsuelo, y realizar mediciones anuales de calidad del aire. En España, la intrusión de vapores del terreno tiene un protagonista concreto: el radón, un gas radiactivo natural que la Organización Mundial de la Salud considera la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. Desde 2019, el Documento Básico HS 6 del Código Técnico de la Edificación establece un nivel de referencia de 300 Bq/m3 de promedio anual en los locales habitables, y exige soluciones constructivas específicas en los municipios con mayor riesgo, concentrados en zonas graníticas como Galicia, el oeste de Castilla y León, Extremadura y la sierra de Madrid.
Hallmarks relacionados: inestabilidad genómica, alteraciones epigenéticas, inflamación crónica, comunicación intercelular alterada (disruptores endocrinos).
3.3. Salud térmica
Las condiciones de temperatura y humedad deben cumplir los estándares de confort y mantenerse estables a lo largo del día, con control individual cuando sea posible. El estrés térmico afecta especialmente a las personas mayores, cuya termorregulación es menos eficiente, y su relevancia aumenta con el incremento de los episodios de calor extremo.
Hallmarks relacionados: pérdida de proteostasis, comunicación intercelular alterada.
Normativa española: el RITE (IT 1.1.4.1.2, en su redacción del Real Decreto 178/2021) fija como condiciones interiores de diseño, para actividad sedentaria, una temperatura operativa de 23 a 25 °C con humedad relativa del 45 al 60% en verano, y de 21 a 23 °C con humedad del 40 al 50% en invierno. Admite una humedad del 35% en condiciones extremas de invierno durante periodos cortos.
3.4. Humedad
Las filtraciones y condensaciones favorecen el crecimiento de moho y bacterias. El marco recomienda inspeccionar con regularidad cubiertas, fontanería, techos y equipos de climatización; secar o sustituir de inmediato los materiales afectados, y corregir la causa de fondo. La humedad relativa interior debe mantenerse entre el 30% y el 60%, un margen algo más amplio que las condiciones de diseño del RITE (del 40 al 60% según la estación). La Organización Mundial de la Salud considera la humedad y el moho interiores un factor de riesgo establecido de síntomas respiratorios y asma.
Hallmarks relacionados: inflamación crónica, disbiosis (microbiota respiratoria).
3.5. Polvo y plagas
El polvo doméstico actúa como reservorio de compuestos químicos, alergenos y metales. El marco recomienda aspiradoras con filtro de alta eficiencia, limpieza regular de superficies, descalzarse al entrar en casa y aplicar un plan de control integrado de plagas basado en la prevención (sellado de accesos, control de humedad y gestión de residuos), evitando en lo posible los pesticidas.
Hallmarks relacionados: alteraciones epigenéticas, comunicación intercelular alterada, inflamación crónica.
3.6. Seguridad
Incluye la protección frente a incendios y monóxido de carbono, la iluminación adecuada de zonas comunes y accesos, el control del perímetro y un plan de emergencia. Su inclusión reconoce que la percepción de inseguridad es una fuente de estrés crónico.
Hallmarks relacionados: aislamiento psicosocial, comunicación intercelular alterada (eje del estrés).
3.7. Calidad del agua
El agua debe cumplir los estándares de potabilidad en el punto de consumo, analizarse con regularidad y, si es necesario, tratarse para eliminar contaminantes. Los niveles de desinfectante residual deben ser suficientes para controlar microorganismos sin resultar excesivos, y debe evitarse el estancamiento en las tuberías, que favorece la proliferación de Legionella.
Hallmarks relacionados: inestabilidad genómica (metales y subproductos de desinfección), disbiosis.
Normativa española: el Real Decreto 3/2023 establece los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo. Rebaja el valor paramétrico del plomo de 10 a 5 µg/l, con un periodo transitorio que concluye a mediados de la próxima década, y obliga a sustituir las tuberías con plomo en edificios públicos, comerciales y viviendas en alquiler antes del 2 de enero de 2030, cuando sea técnica y económicamente factible. Incorpora además una lista de observación de disruptores endocrinos (bisfenol A, nonilfenol y β-estradiol). La prevención de la legionelosis se regula en el Real Decreto 487/2022, que excluye las instalaciones de edificios de uso exclusivo de vivienda.
3.8. Ruido
El marco recomienda proteger el edificio del ruido exterior (tráfico, aviones, obras), controlar las fuentes interiores y limitar el ruido de fondo a 35 dB en espacios de trabajo y aprendizaje, con un tiempo de reverberación máximo de 0,7 segundos. La exposición crónica al ruido se asocia con alteraciones del sueño, hipertensión y enfermedad cardiovascular, a través de la activación sostenida de la respuesta de estrés.
Hallmarks relacionados: comunicación intercelular alterada, inflamación crónica.
Normativa española: el Real Decreto 1367/2007, que desarrolla la Ley del Ruido, fija los objetivos de calidad acústica en el interior de los edificios (anexo II, tabla B). En viviendas: 45 dBA de día y de tarde y 35 dBA de noche en las estancias, y 40 y 30 dBA, respectivamente, en los dormitorios. En aulas, 40 dBA en todos los periodos, y en salas de lectura, 35 dBA, el mismo valor que recomienda el marco de Harvard. El Documento Básico HR del Código Técnico de la Edificación regula, por su parte, el aislamiento acústico exigible a fachadas y elementos de separación.
3.9. Iluminación y vistas
El marco recomienda iluminación adecuada para cada tarea, líneas de visión directa hacia ventanas exteriores desde todos los puestos, la máxima luz natural posible sin deslumbramiento e integrar la naturaleza en el diseño interior. La luz diurna es la principal señal de sincronización del reloj circadiano. La relevancia de las vistas tiene una evidencia clásica: en un estudio publicado en Science en 1984, Roger Ulrich observó que los pacientes operados cuya ventana daba a árboles tenían estancias postoperatorias más cortas y necesitaban menos analgésicos que los que veían una pared.
Hallmarks relacionados: desregulación de la detección de nutrientes, pérdida de proteostasis e inestabilidad genómica, a través de la regulación circadiana; aislamiento psicosocial.
4. Del edificio a la práctica clínica
La evaluación del entorno interior es todavía excepcional en la consulta médica, pese a que constituye la exposición ambiental más prolongada de la mayoría de las personas. Desde la perspectiva de la medicina de la longevidad, una valoración completa debería incluir:
- Historia de exposición: vivienda y lugar de trabajo, antigüedad del edificio, sistema de ventilación, presencia de humedad, proximidad a vías de tráfico intenso, exposición laboral.
- Medición ambiental: los monitores domésticos de CO2, partículas, compuestos orgánicos volátiles, temperatura y humedad permiten hoy una evaluación continua y asequible.
- Biomarcadores de exposición y de efecto: metales pesados en sangre u orina, marcadores de inflamación y relojes epigenéticos.
- Intervenciones de alto rendimiento: mejorar la ventilación y la filtración, controlar la humedad, reducir las fuentes de emisión química y optimizar la exposición a luz natural son medidas de coste moderado con respaldo empírico.
5. El exposoma explica parte del envejecimiento
El exposoma explica una parte sustancial de las diferencias en la velocidad de envejecimiento entre personas con perfiles genéticos similares, y el ambiente interior es su componente más prolongado y más modificable. Los nueve fundamentos de un edificio saludable ofrecen un marco práctico para actuar sobre él. Integrar la evaluación del entorno en la práctica clínica es uno de los pasos pendientes de la geromedicina de precisión.
Referencias
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- Klepeis, N.E. et al. (2001). The National Human Activity Pattern Survey (NHAPS): a resource for assessing exposure to environmental pollutants. Journal of Exposure Analysis and Environmental Epidemiology, 11(3), 231-252. doi:10.1038/sj.jea.7500165
- Allen, J.G. & Macomber, J.D. (2020). Healthy Buildings: How Indoor Spaces Drive Performance and Productivity. Harvard University Press. Harvard University Press
- Harvard T.H. Chan School of Public Health, Healthy Buildings Program. The 9 Foundations of a Healthy Building. healthybuildings.hsph.harvard.edu
- Allen, J.G. et al. (2016). Associations of cognitive function scores with carbon dioxide, ventilation, and volatile organic compound exposures in office workers. Environmental Health Perspectives, 124(6), 805-812. doi:10.1289/ehp.1510037
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- Crimmins, E.M. (2020). Social hallmarks of aging: Suggestions for geroscience research. Ageing Research Reviews, 63, 101136. doi:10.1016/j.arr.2020.101136
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